Programa Nacional Materno Infantil PDF Imprimir Correo electrónico
El compromiso del Estado Cubano, unido a la participación comunitaria, multisectorial y descentralizada, ha permitido responder a las metas de la salud materno infantil y alcanzar resultados similares a las que exhiben los países desarrollados. En el país, se mantienen programas consolidados y cuya efectividad está probada, como el Programa Nacional de Atención Materno Infantil (PAMI), que ha transitado por diversa etapas de fortalecimiento, en relación con las demandas de cada período y el desarrollo del sistema social y particularmente del Sistema de Salud.

En su concepción actual, el PAMI responde diversos objetivos que para su implementación han adquirido la estructura de programas:

  1. Programa de Promoción de la Lactancia Materna.
  2. Programa para la Reducción del Bajo Peso al nacer.
  3. Programa para el Desarrollo de la Perinatología.
  4. Programa Lucha contra las Enfermedades Diarreicas Agudas, y las Infecciones Respiratorias Agudas.
  5. Programa Nacional de Inmunizaciones.
  6. Programa de Prevención y Diagnóstico Precoz de Enfermedades Genéticas.
  7. Programa Nacional para la Prevención de Accidentes en menores de 20 años.
  8. Programa de Maternidad y Paternidad Conscientes.
  9. Programa de Prevención y Control de los Síndromes Neurológicos Infecciosos.
  10. Plan del Control del Seguimiento del Crecimiento del Menor de 5 años.

Existen otros programas muy vinculados al PAMI, que tributan acciones en beneficio de la madre y su hijo: Plan del Médico de la Familia, dentro de la Atención Primaria de Salud, Programa de Atención Integral a la Familia, Proyecto de Programa de Atención Integral al Adolescente.

El PAMI estuvo precedido por diversas acciones, en este artículo se hará referencia a las estrategias de salud más directamente relacionadas con la nutrición de la madre y el niño.

 

Primera etapa: 1959-1969

 

La salud materno infantil en este período se caracterizó por una mortalidad infantil elevada, muy vinculada a las enfermedades infectocontagiosas y a cuadros de desnutrición proteico energética, la que era más frecuente en las zonas suburbanas y rurales del país y en el territorio oriental. Existía un déficit marcado de recursos humanos y materiales y un subregistro de defunciones y nacimientos.

Entre las estrategias de esta etapa están:

  • Establecimiento del Sistema Nacional de Salud, bajo la dirección del Ministerio de Salud.
  • Priorización de la atención médica a la madre y al niño.
  • Creación de los primeros hogares maternos.
  • Creación de los hogares de recuperación nutricional para los lactantes menores de 1 año egresados de los servicios de enfermedades diarreicas en el oriente del territorio nacional.
  • Aumento de la Educación para la Salud.
  • Elaboración del Programa de Reducción de la Mortalidad Infantil en el Sur de Oriente.

Resultado de la mortalidad infantil: incremento de 34,8 a 46,7 (+25,5%).

 

Segunda etapa: 1970-1979

 

Se continuaron perfeccionando los programas puestos en ejecución en la etapa precedente y que pasaron a ser subprogramas del Programa Nacional para Reducción de la Mortalidad Infantil.

Entre las estrategias de esta etapa están:

  • Comenzó la ejecución del Programa de Reducción de la Mortalidad Infantil en todas las provincias.
  • Se inician y concluyen 3 investigaciones que sustentaban científicamente el Programa de Reducción de la Mortalidad Infantil. Entre ellas la Investigación de crecimiento y desarrollo de la población cubana de 0 a 20 años, que permitió establecer las tablas y percentiles de nuestra población, en peso, talla, circunferencia cefálica y del brazo y otras múltiples mediciones de extraordinaria importancia en pediatría.
  • Mejoría en la educación sanitaria al pueblo por medio de charlas a las madres en consultas prenatales, hogares maternos, consultas de puericultura, audiencias sanitarias y círculos de embarazadas.
  • Los hogares maternos se incrementaron en el oriente del país y se extendieron a las demás provincias, con lo cual se incrementó el parto institucional y se promovió de manera indirecta, la reducción de la mortalidad perinatal.

Resultado de la mortalidad infantil: reducción de 50%. Se alcanza una tasa de 19,4 por 1000 nacidos vivos.

 

Tercera etapa: 1980-1989

 

Había mejorado el estado nutricional de la población, el sector de la salud había incrementado sus recursos en los hospitales, las condiciones higienico sanitarias habían mejorado. Se plantea extender dicho programa a otras edades.

Entre las estrategias de esta etapa están:

  • Elaboración del Programa Nacional de Atención Materno infantil que no sólo abarcaba la mortalidad del menor de 1 año, sino que incluía la mortalidad perinatal, preescolar, menor que 5 años, escolar e incorporaba las acciones de salud referidas a la madre y al recién nacido, incluyendo la mortalidad materna, la atención al parto, el cáncer cervicouterino y otros.
  • Programa para reducir el bajo peso al nacer con acciones de salud específicas y que se incluía en el Programa de Atención Materno infantil.
  • Creación del médico de la familia que atiende 120 familias, de forma integral.
  • Incorporación de nuevas tecnologías que garantizarán un mejor diagnóstico de los recién nacidos, como son: la determinación de alfafetoproteína, el ultrasonido diagnóstico y otras pruebas para la detección precoz de enfermedades como el hipotiroidismo y la fenilcetonuria.

Resultado de la mortalidad infantil: reducción de 43.4%. Se alcanza una tasa de 11,1 por 1000 nacidos vivos.

 

Cuarta etapa: 1990-1999

 

Esta etapa comenzó con indicadores muy favorables en la reducción de la mortalidad infantil, preescolar, menores de 5 años y de 5 a 14 años, descenso en la tasa de natalidad y de la fecundidad, disminución de la mortalidad por enfermedades diarreicas y respiratorias agudas, un elevado nivel inmunitario en la población infantil, mejoras en la situación higiénico sanitaria y un marcado incremento en la formación de recursos humanos dedicados principalmente a aumentar la cobertura de la atención primaria de salud.

A partir de 1991 la economía sufre un gran impacto, que ocasiona la disminución del nivel de alimentación de nuestra población, un deterioro marcado en la situación higiénico sanitaria y de otras esferas de la vida. En condiciones muy difíciles transcurrieron los primeros años de esta década que ha marcado la tenacidad del personal de salud, que ha trabajado duramente contra la enfermedad y la muerte, haciendo mucho más eficiente el trabajo para mantener nuestros indicadores de salud.

Entre las estrategias de esta etapa están:

  • Se elaboró el plan de acción para dar respuesta a la Cumbre Mundial de la Infancia firmada en Nueva York, en septiembre de 1990.
  • Creación de los hospitales "Amigos de la madre y el niño" que fortalecería la lactancia materna en el 100 % de los egresos de los hospitales ginecoobstétricos y posteriormente garantizar la lactancia materna exclusiva hasta los 4 ó 6 meses en la atención primaria.
  • Priorización de la atención maternoinfantil para tratar de garantizar la alimentación de la madre y el niño aun con las limitaciones existentes.
  • Incremento de los hogares maternos y vinculación de las gestantes con bajo peso en los comedores obreros, con la finalidad de prevenir el bajo peso al nacer.
  • El médico de la familia asume la atención del niño sano, al lograrse una cobertura de atención primaria de salud del 98,3 % con médicos y enfermeras de la familia en todo el país.
  • Incremento de las consultas prenatales y de puericultura, lo cual ha mejorado ostensiblemente la atención a la mujer embarazada y al niño sano.

Resultado de la mortalidad infantil: reducción de 40.2%. Se alcanza una tasa de 6,4 por 1000 nacidos vivos.

 

Quinta etapa: 2000-2007

 

Durante esta etapa el país alcanza la tasa de mortalidad infantil más baja de la historia, 5,3 por 1000 nacidos vivos, siendo sus principales causas las afecciones perinatales y malformaciones congénitas. La mortalidad por géneros no refleja situaciones lesivas al derecho de las niñas a la vida. La tasa reportada en la zona montañosa (Plan Turquino Manatí) fue más baja aún, 4,2 por 1000 nacidos vivos. Se reduce la tasa de mortalidad del menor de cinco años hasta 6.6 por 1000 nacidos vivos accidentes y el porcentaje de niños sobrevivientes a los cinco años alcanzó el 99.3%. Solo 36 países en el mundo presentan tasa menores. La mortalidad materna igualmente se redujo pero los resultados aún son susceptibles de mejorar. En tal sentido se desarrolla una estrategia nacional con énfasis en la integralidad de las acciones y su universalidad.

En el 2007 se mantiene la mortalidad infantil en 5,3 por 1000 nacidos vivos y 22 municipios del país no se reportan fallecidos.

Resultado de la mortalidad infantil: se alcanza una tasa de 5,3 por 1000 nacidos vivos.

 

Conclusiones

En conclusión podemos decir que en los últimos casi 50 años transcurridos desde 1959, muchos serían los factores que han contribuido a reducir la mortalidad infantil. Los más importantes pudieran resumirse en los siguientes:

  • Decisión política de priorizar el sector salud y particularmente la salud materno-infantil.
  • Creación de un Sistema Nacional de Salud.
  • Distribución equitativa de la educación, de las acciones de salud y de los alimentos, y dar prioridad a los menores de 7 años y a la mujer embarazada.
  • Incremento en la formación de recursos humanos, profesionales y técnicos.
  • Desarrollo de la atención primaria de salud con una amplia cobertura con los médicos de la familia distribuidos en todo el territorio nacional.
  • Establecimiento de los programas nacionales de inmunización y de lucha contra la gastroenteritis.
  • Establecimiento del Programa de Reducción de la Mortalidad Infantil.
  • Creación del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.
  • Mejoría de las condiciones higiénicas sanitarias.
  • Capacitación de recursos humanos para los programas de enfermedades diarreicas (CED), infecciones respiratorias agudas (IRAs), sepsis, nutrición, nefro-logía, atención primaria, neonatología y otros.
  • Edificación de hospitales, policlínicos y consultorios de médicos de la familia y de facultades de ciencias médicas en todas las provincias.
  • Construcción de unidades de terapia intensiva pediátrica (UTIP) y de neonatología y unidades de cuidados intermedios pediátricos (UCIM).
  • Detección precoz de las malformaciones congénitas.