Introducción

Situación nutricional

 

La sociedad cubana presta especial atención a la protección de las madres y los niños; en el país están definidas políticas y estrategias que, de manera consciente y planificada, permiten la proyección de acciones en favor de su seguridad alimentaria, salud y nutrición. En consecuencia, los indicadores que describen la situación materno infantil muestran resultados comparables con los alcanzados por los países más industrializados y ricos del mundo

El índice de bajo peso al nacer, aspecto muy relacionado con el estado alimentario y nutricional de la madre, muestra una tendencia descendente desde 1993, hasta alcanzar 5.4% en el año 2006, desde ese mismo año, la tasa de mortalidad infantil es inferior a 10 por 1000 nacidos vivos, alcanzando los valores más bajos en los últimos dos años, 5.3 por 1000 nacidos vivos, lo que constituye el mejor resultado en el área de América Latina y el Caribe (Visite la infografía: Mortalidad Infantil en Cuba ). De igual modo la tasa de mortalidad del menor de cinco años se comporta favorablemente con una tasa de 7.1por 1000 nacidos vivos y un 99,3% de supervivencia a los cinco años de edad. La mortalidad materna no es elevada pero es susceptible de mejorar. Estos resultados son muy similares a lo largo del territorio y no reflejan situaciones lesivas al derecho de las niñas a la vida.

   

 

Estrategias del país

 

Como resultado de las diversas estrategias implementadas en el país, de carácter intersectorial y con la participación de la comunidad, la situación de salud y nutrición materno infantil ha ido evolucionando favorablemente en las últimas cuatro décadas. En Cuba la salud es un derecho del pueblo y una responsabilidad del Estado, esta realidad se hace patente a través de diversos programas consolidados y cuya efectividad está probada como es el caso del Programa Materno Infantil, y de otros que garantizan el desarrollo de la educación, la seguridad social, y el acceso al agua potable y el saneamiento y que contribuyen a los éxitos alcanzados.


La política alimentaria está dirigida a garantizar la seguridad alimentaria de toda la población y muy en especial la de niños y embarazadas. Para asegurar un suministro de alimentos suficientes y accesibles a las familias, se adoptan políticas y prácticas sostenibles de desarrollo alimentario, agrícola, y pesquero, encaminadas a lograr la mayor autosuficiencia alimentaria posible, obtener alimentos con adecuado aporte nutricional por vías más económicas, garantizar la importación de los alimentos necesarios y fomentar las producciones de autoconsumo