Por ser la deficiencia de hierro, la carencia específica más extendida en la población cubana, su prevención y control han recibido especial atención. En el país se ejecuta un Plan Nacional para la Prevención y Control de la Deficiencia de Hierro y la Anemia, que cuenta con la participación intersectorial y multidisciplinaria. Este Plan está integrado por cuatro estrategias básicas: la diversificación alimentaria, la fortificación de alimentos, la suplementación medicamentosa y las medidas de vigilancia de las intervenciones.
El Programa para el Control de los DDI se estructuró a partir del año 1994 y en el año 2001 se implementó el sistema de Vigilancia y Monitoreo de la sal. La campaña de comunicación social desarrollada y la definición del marco legal garantizan la sostenibilidad de la intervención. Como resultado Cuba fue declarada por Organismos Internacionales como país con eliminación sostenible de los DDI en el año 2005.
El Plan Nacional para la Prevención y el Control de la Anemia y la Deficiencia de hierro en Cuba, contempla la fortificación con hierro de un alimento de amplio consumo para la toda la población.
El hecho de que el 100% de los cubanos, residentes en la zona urbana y rural, tengan acceso a una unidad de pan diariamente, (distribuido a precio subsidiado) y la existencia de hábitos de consumo favorables, hizo que se valorara la harina de trigo como posible alimento a utilizar como vehiculo.
Conscientes de que la anemia en el lactante es un problema a resolver, un comité técnico multisectorial, coordinado por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos, desarrolla gerencial y técnicamente el “Programa Nacional de Fortificación de la leche con Hierro y Zinc para niños hasta un año”, una acción del “Plan Nacional para la Prevención y Control de la Anemia y la deficiencia de Hierro”. El hecho de que en Cuba todos los menores de 1 año reciben a un litro de leche diario, de forma subsidiada constituye una fortaleza para esta intervención.